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2 Comments

  1. Ibor Rodríguez
    2 de May de 2011 @ 13:12

    Buenas,

    Siempre me ha parecido interesante este tema, de hecho ya hemos hablado varias veces, tanto en persona, como en la red.

    ¿Cuál es un síntoma de que en nuestro trabajo, estamos atrapados por la información? Cuando tenemos el correo abierto y esperamos que nos entre algo nuevo para gestionarlo. Lo único que demostramos es que nos gusta “apagar incendios” (que luego en realidad, no son ni siquiera fogatas).

    Debemos concienciarnos, eliminar lo NO útil, y centrarnos en NUESTROS objetivos. Sino, estaremos batiendo las alas sin desplazarnos a lugar alguno.

  2. Alberto Mateos
    3 de May de 2011 @ 23:07

    Un artículo interesante para todos aquellos que somos “adictos” a la información y en el que nos vemos absolutamente reflejados.
    Por mucho que optimicemos nuestro tiempo para intentar leer todo lo que cae en nuestras manos, y todas aquellas cosas a las que estamos suscritos, revistas, feeds, foros, tweets y redes sociales siempre encontramos más cosas interesantes que nos quedan pendientes de leer. Se van acumulando y acumulando hasta que, saturados, damos un salto en el tiempo y decidimos leer solo los últimos. Quizá durante unos días parece que podemos mantenernos al día, pero enseguida empiezan a acumularse de nuevo, hasta el siguiente “salto”.
    Lo curioso del caso es que si lo analizamos racionalmente descubrimos que no pasa nada cada vez que damos un salto y dejamos de leer cosas que parecía que eran vitales para nuestra existencia. Nuestra vida no se ve alterada, no nos convertimos en unos parias, ni en las personas más desinformadas del mundo.
    Lo mismo ocurre cuando nos vamos de vacaciones y nos llevamos un par de novelas y la crema bronceadora o la bicicleta. A la vuelta, el mundo ha conseguido existir sin nuestra total presencia y nosotros sin la del mundo. Y nos damos cuenta de que no sólo no nos hemos perdido nada, sino que probablemente hemos aumentado nuestro grado de felicidad.