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1 Comment

  1. Alberto
    2 de June de 2011 @ 22:14

    Cuanta razón hay en eso de que tendemos a hacer esas cosas que son sencillas para que parezca que la lista de pendientes se vacía un poco, y en ocasiones para no enfrentarnos a esas tareas que nos parecen más complicadas.
    Pero también porque en ocasiones es muy frustrante cuando dedicas mucho tiempo a algo complicado y que no terminas porque se complica la cuestión.
    Es un poco desesperante ver que la lista .de pendientes crece y crece, y que por cada tarea que terminas, introduces 2 màs en la lista.
    ¿Tendremos que tener un “Pepito Grillo” que nos recuerde que es lo prioritario y qué es lo accesorio?